martes, 18 de noviembre de 2025

Una falacia espuria de un impostor apócrifo

No me preocupa la exacerbada trascendencia,

tampoco simpatizo con dejar un mísero legado;

cuando la última estrella se haya apagado,

de quienes fuimos no quedará ni la esencia.


Si escribo, lo hago para mí mismo,

para mi artero ego y mi efímera vanidad,

y no para la incipiente posteridad;

justo por esto es que no finjo altruismo.


No simpatizo con los asfixiantes ideales

que buscan anular el pensamiento ajeno,

como disparos cargados de cruel veneno;

matan la cultura sembrando odios viscerales.


Amo nuestra noble lengua castellana

y aborrezco a quienes degeneran su esencia

en pobres neologismos carentes de consistencia,

deformando la palabra para hacerla "más sana".


No simpatizo con esas pobres ánimas presuntamente benignas,

ofendidas en pos de defender a un alma menesterosa;

la empatía impostada no es, por ventura, piadosa,

y la indignación moral no es una retórica digna.


Si escribo así es porque nadie más lo está haciendo,

porque alguien debe mantener viva la llama

contra los preceptos que la nueva "dignidad" proclama;

porque si no lo hago, la vida se diluye padeciendo. 


Imagen:

"Ser o no ser" (Hamlet), Anónimo (2020/2025 arte digital, moderno)

No hay comentarios:

Publicar un comentario