viernes, 28 de noviembre de 2025

Réquiem, para el mito ínclito desdeñado

En el mar Egeo ya no navega el barco de Teseo.

Y ya no es relevante si sus maderos no son nuevos,

o si fueron reemplazos por otros más longevos;

ya no importa si ese es o no el barco de Teseo.


Ya no pende sobre los tiranos una espada de Damocles.

Y de nada sirve atarla con un pelo sobre un trono,

si hoy el poder lo detentan ocho infames monos;

Nada que perder, quedó roma la espada de Damocles.


Ya no desafía la potestad del sol el intrépido Ícaro.

Y ya da igual si alza su vuelo en alas de cera,

o si, ya derretidas, cae al vacío hasta que muera;

hoy duerme en la apatía el vuelo de Ícaro.


Ya no se refleja en un estanque el bello Narciso.

Y se ha normalizado el ego y la vanidad exacerbada,

su belleza es solo otro píxel en medio de la nada;

otro abyecto onanista obnubilado es Narciso.


Ya no emprende una odisea el heroico Ulises.

Ya no hay "dioses" que empujen a nadie a la aventura,

ni una Penélope que teje y desteje su desventura;

en la amarga soledad de la pereza, duerme hoy Ulises.



Imagen:

 "The Course of Empire: Desolation", de Thomas Cole (1836 - Dominio público)

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