martes, 9 de diciembre de 2025

El código de la antigua orden de los poetas preteridos

En tiempos donde el honor es reliquia olvidada

y la virtud un concepto de museo polvoriento,

hay un código ancestral que aguarda su momento,

brillando en la penumbra como espada forjada.


Un poeta debe ser virtuoso:

sus letras firman sentencias contra la mediocridad,

sus rimas son escudos que rugen contra la oscuridad;

y su corazón solo conoce un camino sinuoso.


Un poema debe ser un adalid de la luz:

sus versos deben sostener la moral del mancillado,

y ser la fuerza que mantenga incólume al despreciado;

como un murmullo que arrulla a quien porta su cruz.


Un verso debe ser un manifiesto contra la nada,

contra estrofas vacías de altruismo impostado;

debe ser rosa de los vientos del espíritu honrado

y guardar silencio cuando la virtud deba ser escuchada.


Una rima debe ser una espada,

que eleve el argumento y lo mantenga como un roble, sólido;

un filo noble contra la vesania de un mundo estólido:

una hoja que hiere sin contacto y permanece inmaculada.


Una estrofa debe tener una verdad encerrada:

debe infundir valor en el alma para ser revelada,

y tener autoridad en el honor para ser sustentada;

rutilará por siempre si un corazón la mantiene atizada. 


Imagen:

"A Difficult Decision" de Louis Charles Moeller (1855 - 1930 - Dominio público) 


viernes, 28 de noviembre de 2025

Réquiem, para el mito ínclito desdeñado

En el mar Egeo ya no navega el barco de Teseo.

Y ya no es relevante si sus maderos no son nuevos,

o si fueron reemplazos por otros más longevos;

ya no importa si ese es o no el barco de Teseo.


Ya no pende sobre los tiranos una espada de Damocles.

Y de nada sirve atarla con un pelo sobre un trono,

si hoy el poder lo detentan ocho infames monos;

Nada que perder, quedó roma la espada de Damocles.


Ya no desafía la potestad del sol el intrépido Ícaro.

Y ya da igual si alza su vuelo en alas de cera,

o si, ya derretidas, cae al vacío hasta que muera;

hoy duerme en la apatía el vuelo de Ícaro.


Ya no se refleja en un estanque el bello Narciso.

Y se ha normalizado el ego y la vanidad exacerbada,

su belleza es solo otro píxel en medio de la nada;

otro abyecto onanista obnubilado es Narciso.


Ya no emprende una odisea el heroico Ulises.

Ya no hay "dioses" que empujen a nadie a la aventura,

ni una Penélope que teje y desteje su desventura;

en la amarga soledad de la pereza, duerme hoy Ulises.



Imagen:

 "The Course of Empire: Desolation", de Thomas Cole (1836 - Dominio público)

jueves, 27 de noviembre de 2025

El banquete de los mediocres

Sentados en la mesa ya están los comensales;

la mediocridad es el gran banquete de las huestes,

que se atiborran de inmundicia como pestes,

y el vulgo enardecido vocifera apetitos viscerales.


Al festín acude la masa de trogloditas inmorales,

advenedizos, vulgares, hundidos en consomés digitales,

saborean la muerte mientras se perciben inmortales;

calificando a la bazofia con estrellas triunfales.


El petulante cocinero finge haber olvidado las recetas,

y con solemnidad sirve engrudo con inefable jactancia;

pues los pobres diablos disgeúsicos impostan elegancia;

él cosecha ovaciones falseando poses y etiquetas.


Cuando el entorno adolece de una coprofagia cultural,

el negocio es traficar eses, y ya parece normal.



Imagen:
"The Comforts of Bath: Gouty Gourmand at Dinner", de 
Thomas Rowlandson (1798 - Dominio público)

martes, 18 de noviembre de 2025

Una falacia espuria de un impostor apócrifo

No me preocupa la exacerbada trascendencia,

tampoco simpatizo con dejar un mísero legado;

cuando la última estrella se haya apagado,

de quienes fuimos no quedará ni la esencia.


Si escribo, lo hago para mí mismo,

para mi artero ego y mi efímera vanidad,

y no para la incipiente posteridad;

justo por esto es que no finjo altruismo.


No simpatizo con los asfixiantes ideales

que buscan anular el pensamiento ajeno,

como disparos cargados de cruel veneno;

matan la cultura sembrando odios viscerales.


Amo nuestra noble lengua castellana

y aborrezco a quienes degeneran su esencia

en pobres neologismos carentes de consistencia,

deformando la palabra para hacerla "más sana".


No simpatizo con esas pobres ánimas presuntamente benignas,

ofendidas en pos de defender a un alma menesterosa;

la empatía impostada no es, por ventura, piadosa,

y la indignación moral no es una retórica digna.


Si escribo así es porque nadie más lo está haciendo,

porque alguien debe mantener viva la llama

contra los preceptos que la nueva "dignidad" proclama;

porque si no lo hago, la vida se diluye padeciendo. 


Imagen:

"Ser o no ser" (Hamlet), Anónimo (2020/2025 arte digital, moderno)

lunes, 17 de noviembre de 2025

Faro para un razonamiento zozobrado

En la consuetudinaria ignominia de la vida,
cuando todo se hace cuesta arriba
y sientas que el cansancio te derriba,
vale más tu perseverancia que el ansia perdida.

En la histeria urbana que absorbe almas a raudales,
cuando el vértigo cotidiano roce tu pensamiento,
no creas que tu vida se resume a solo un momento;
vale más una dicha que cientos de carcajadas triunfales.

En la perdida batalla contra el tiempo inefable,
cuando te enfrentes cara a cara al insondable abismo,
no pienses que son vanas las muestras de altruismo;
vano es no haber amado nunca en una vida miserable.

En el vasto e inexpugnable laberinto del destino,
cuando camines al lado del poder inconmensurable,
piensa que ceder al vicio es ventaja desdeñable;
y mantener incólume la virtud no es un desatino.

En el amargo y angustiante manantial de la sabiduría,
cuando se desvirtúen las preguntas en sus respuestas,
no creas que luz y razón son desdeñables apuestas;
si puedes iluminar un pensamiento, todo lo justificaría.

En la angustia de advertir el futuro en manos de otros,
mantén siempre firmes tu fe y tu esperanza inclaudicables,
y mientras tanto, alejémonos de esta tormenta interminable,
hasta que el sol vuelva a brillar para todos nosotros.



Imagen:
"El sueño de la razón produce monstruos", Francisco de Goya (1799 - Dominio público)

viernes, 14 de noviembre de 2025

Oda al caballero malferido

Un Caballero andante en un mundo sin aventura,

como un escritor que escribe sin tener oficio;

a este lado del espejo, al borde del precipicio,

en un mundo estólido y carente de lectura.


Un rocín flaco sin un amo sediento de justicia,

como ver a los inmorales subir en el escalafón;

mientras una pluma duerme en un oscuro cajón:

una aventura que no muere, porque no inicia.


Una noble y soberana dama sin un loco enamorado,

como un verso que zozobra en vulgaridades elocuentes,

entre naufragios de pseudo poetas divergentes:

unas estrofas atropelladas llevan a ningún lado.


Un escudero pobre sin un noble caballero enajenado,

como una retórica que se ahoga en su pensamiento;

se construye una prosa sobre exánime cimiento;

unos cuentos ligeros para un entendimiento menguado.


Un arte agonizante en un mundo que gravita lento.

Como una borrasca inútil que a nadie moja,

o un vendaval que no pone a bailar ni una hoja:

un molino de viento sin aspas, ni viento. 



Imagen:

"Don Quijote herido por el gato" (Parte II, Cap. XLVIII, 1863) Gustave Doré (1863 - Dominio público)

martes, 11 de noviembre de 2025

El erial de las lágrimas

Hay una cárcel que no tiene barrotes ni cerraduras;

fue fabricada con el hierro de los jóvenes talentos;

para mantener siempre a raya sus pensamientos;

entorpeciendo su crecimiento con vicios y ataduras.


Hay una granja estéril, regada con aguas servidas;

por un granjero torpe, adolescente de talento y oficio;

que va sembrando pestes de camino al precipicio;

y vuelve cosechando sus ideas fétidas (podridas).


Hay un abismo emplazado en una esquina;

donde se ahogan sin remedio ideas magistrales;

y los doctos son empujados a torpes tutoriales;

postergando a la virtud tras la neblina.


Hay un grupo de tristes partisanos elocuentes;

con sus "nobles" y diletantes leyes de fetiche;

van posando gravemente su lugar en el afiche;

y persignándose en sus luchas adyacentes.


Hay un erial hecho de lágrimas saladas;

de "Mabeles" que no hallan consuelos a sus males;

y antes los abrazan como a auténticos cristales;

como repechos de angustias impostadas.



Imagen:

"Illustrations to Dantes Divine", de William Blake (1824/27 - Dominio Público)

 

jueves, 6 de noviembre de 2025

Semilla de la Tiranía

El humano que ambiciona el poder

suele tener una mente vacía,

y como un eco de la vil supremacía,

la mala hierba asesina el alma al crecer.


Imagen:
"Der Träumer", de Caspar David Friedrich (1835 - Dominio público)

A mis amigos los escritores

Ahí vienen en procesión los escribientes

con sus grandes preceptos morales

y su dignidad nacida en los matorrales;

construyendo soliloquios divergentes.


Allí están los sublimes de la rima

construyendo guiones de cristales

y brindando por sus obras trascendentales;

se desploman mientras llegan a la cima.


Ahí llegan los vetustos de la prosa

componiendo a su honor arrogantes letanías

y brillando con fingidas hidalguías;

hacen del plagio una finta decorosa.


Y no faltan los poderosos periodistas;

con su tinta cargada de verdades;

titulando el vacío con necias vaguedades;

y proclamando silogismos amarillistas.


Y no nos olvidemos de los grandes: los cuentistas

reciclando gravemente leyendas ancestrales;

van trepando en los estratos sociales;

impartiendo incipientes talleres onanistas.


Y aquí vienen al fin los escritores;

los magnánimos con "peso en los mercados";

nutridos de redactores fantasmas contratados;

y declamando su vicio a los editores. 



Imagen:

"Young Man Writing", de Jean-Louis Ernest Meissonier (1852 - Dominio público)

martes, 4 de noviembre de 2025

La elegía del arte olvidado (o el canto de los aplausos dormidos)

Y entonces... un día, la Nada lo devoró todo.

Ya no son sólo rocas huecas en una historia;

se oyen ecos en los laberintos de la memoria,

y de aquellos manantiales no queda ya ni lodo.


Fueron devorados los pintores y dibujantes,

y la música yace enmohecida en código binario.

Ya no hay vestigio humano, y lo veo a diario;

el público adolece con fruslerías itinerantes.


El pensamiento crítico fue vilmente masacrado,

y todo se hizo en aras de la noble igualdad,

para no ofender la ya menguada susceptibilidad

de tristes, tontos y "colectivos" sagrados.


Ya no importa si eres un holgazán sin talento;

si cualquier santo es artista, nadie es artista.

Y les diré que el enfoque es casi surrealista,

si ahora una máquina es la que escribe el cuento.


En un mar de algoritmos zozobran las reflexiones,

sin lugar en la tormenta para el arte emergente.

No hay manera de que pueda construirse un puente

que lleve al talento a encontrarse con las emociones.


Hoy resistimos a la Nada en nuestras trincheras,

mientras alrededor otras trincheras quedan vacías,

y en el cementerio duermen calmas las teleologías.

Lo que era la usina del arte ya son sólo hogueras.



Imagen:
"Come Rocas" - La Historia Sin Fin (1985)

lunes, 3 de noviembre de 2025

La estirpe de las almas perdidas

Parte 1

Esta gente dice ser mi familia,

aunque no me fío de sus sonrisas de faena,

ni de su fingida humildad que envenena,

y en su cercanía se enciende mi vigilia.


Parecen contentarse con mis alegrías,

y son deudos de todas mis amarguras.

Y como a cualquier infeliz se me figura:

al zonzo se lo exprime mejor con simpatía.


Esta gente que dice ser mi familia,

y aunque parezcan una burla del destino,

mientras yo sea quien les pague el vino,

su artera bondad no se concilia.


Fingen estar al pie de mis necesidades,

y al son de mis males se persignan,

y como estultos ofendidos se indignan

al no ser parte de mis felicidades.


Parte 2

Estas mujeres dicen ser mis hermanas,

y aunque tengan sonrisas condescendientes,

a mí se me hace más que evidente

que llevan consigo la envidia ufana.


Sin que nadie las llame brindan consejo,

y claman al cielo de camino a la hoguera.

Y lo diré hasta el día en que muera:

que esta gente nunca se miró en un espejo.


Estos hombres que fingen ser mis hermanos,

y permítanme dudar de sus instintos fraternales:

si hasta por herencias de lo más banales

muestran sus fauces con aires profanos.


Con celebraciones fatuas dan rienda a su herejía,

y no es dado a su generosidad avasallante,

sino más bien a su egoísmo itinerante,

que sus maldiciones están a la orden del día.



Imagen:
"Hogar, dulce hogar", Pietro Saltini (1839 - 1908 - Dominio Público)