martes, 9 de diciembre de 2025

El código de la antigua orden de los poetas preteridos

En tiempos donde el honor es reliquia olvidada

y la virtud un concepto de museo polvoriento,

hay un código ancestral que aguarda su momento,

brillando en la penumbra como espada forjada.


Un poeta debe ser virtuoso:

sus letras firman sentencias contra la mediocridad,

sus rimas son escudos que rugen contra la oscuridad;

y su corazón solo conoce un camino sinuoso.


Un poema debe ser un adalid de la luz:

sus versos deben sostener la moral del mancillado,

y ser la fuerza que mantenga incólume al despreciado;

como un murmullo que arrulla a quien porta su cruz.


Un verso debe ser un manifiesto contra la nada,

contra estrofas vacías de altruismo impostado;

debe ser rosa de los vientos del espíritu honrado

y guardar silencio cuando la virtud deba ser escuchada.


Una rima debe ser una espada,

que eleve el argumento y lo mantenga como un roble, sólido;

un filo noble contra la vesania de un mundo estólido:

una hoja que hiere sin contacto y permanece inmaculada.


Una estrofa debe tener una verdad encerrada:

debe infundir valor en el alma para ser revelada,

y tener autoridad en el honor para ser sustentada;

rutilará por siempre si un corazón la mantiene atizada. 


Imagen:

"A Difficult Decision" de Louis Charles Moeller (1855 - 1930 - Dominio público)