Sentados en la mesa ya están los comensales;
la mediocridad es el gran banquete de las huestes,
que se atiborran de inmundicia como pestes,
y el vulgo enardecido vocifera apetitos viscerales.
Al festín acude la masa de trogloditas inmorales,
advenedizos, vulgares, hundidos en consomés digitales,
saborean la muerte mientras se perciben inmortales;
calificando a la bazofia con estrellas triunfales.
El petulante cocinero finge haber olvidado las recetas,
y con solemnidad sirve engrudo con inefable jactancia;
pues los pobres diablos disgeúsicos impostan elegancia;
él cosecha ovaciones falseando poses y etiquetas.
Cuando el entorno adolece de una coprofagia cultural,
el negocio es traficar eses, y ya parece normal.
Imagen:
"The Comforts of Bath: Gouty Gourmand at Dinner", de Thomas Rowlandson (1798 - Dominio público)

No hay comentarios:
Publicar un comentario