Y entonces... un día, la Nada lo devoró todo.
Ya no son sólo rocas huecas en una historia;
se oyen ecos en los laberintos de la memoria,
y de aquellos manantiales no queda ya ni lodo.
Fueron devorados los pintores y dibujantes,
y la música yace enmohecida en código binario.
Ya no hay vestigio humano, y lo veo a diario;
el público adolece con fruslerías itinerantes.
El pensamiento crítico fue vilmente masacrado,
y todo se hizo en aras de la noble igualdad,
para no ofender la ya menguada susceptibilidad
de tristes, tontos y "colectivos" sagrados.
Ya no importa si eres un holgazán sin talento;
si cualquier santo es artista, nadie es artista.
Y les diré que el enfoque es casi surrealista,
si ahora una máquina es la que escribe el cuento.
En un mar de algoritmos zozobran las reflexiones,
sin lugar en la tormenta para el arte emergente.
No hay manera de que pueda construirse un puente
que lleve al talento a encontrarse con las emociones.
Hoy resistimos a la Nada en nuestras trincheras,
mientras alrededor otras trincheras quedan vacías,
y en el cementerio duermen calmas las teleologías.
Lo que era la usina del arte ya son sólo hogueras.
"Come Rocas" - La Historia Sin Fin (1985)
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